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La elección de Trump para ayudar a dirigir el FBI tiene un historial de procesar a demócratas influyentes
El Fiscal General de Misuri, Andrew Bailey, republicano y aliado de Donald Trump, ha imputado al Ejecutivo del Condado de St. Louis, Sam Page, demócrata, con cargos por delitos graves. Los cargos se derivan del uso que Page hizo de fondos de los contribuyentes para imprimir y enviar por correo folletos sobre una medida de votación, una práctica común en los gobiernos locales que, según los expertos, no había dado lugar previamente a cargos penales en Misuri. Bailey, que está previsto que renuncie como fiscal general para unirse a la administración de Trump en el FBI, tiene un historial de dirigirse a funcionarios demócratas. Esta acción es vista por algunos como una maniobra política para demostrar lealtad a Trump y replicar sus tácticas a nivel estatal. Los críticos argumentan que los cargos son exagerados y están políticamente motivados, sugiriendo que un funcionario republicano en la misma situación no enfrentaría un escrutinio similar. El panorama político de Misuri ha favorecido cada vez más a los conservadores de línea dura, recompensando a los candidatos que atraen a un electorado primario estrecho y muy comprometido. Los predecesores de Bailey, Josh Hawley y Eric Schmitt, también utilizaron sus mandatos como fiscal general para impulsar sus perfiles nacionales y avanzar en sus carreras políticas. Las acciones de Bailey contra Page y otros funcionarios demócratas en las principales ciudades de Misuri son coherentes con un patrón de uso de la oficina del fiscal general para obtener ventaja política. Expertos legales expresan escepticismo sobre la solidez del caso contra Page, y algunos lo consideran exagerado.