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La guerra de Trump contra la medición implica la pérdida de datos sobre el consumo de drogas, la mortalidad materna, el cambio climático y más
Las capacidades de recopilación de datos del gobierno federal se ven gravemente amenazadas por los importantes recortes presupuestarios. Estos recortes afectan a varias agencias, obstaculizando la capacidad de rastrear indicadores sociales cruciales. Los datos sobre mortalidad infantil, salud mental, inmigración y abuso de sustancias se encuentran entre los que corren riesgo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) han experimentado reducciones sustanciales en sus programas de recopilación de datos. Esto pone en peligro el seguimiento de cuestiones críticas como el cambio climático, los brotes de enfermedades y la justicia ambiental. La pérdida de datos también afecta la evaluación de las políticas gubernamentales, dificultando la evaluación de su eficacia. Esta reducción de datos podría obstaculizar la formulación de políticas futuras y la rendición de cuentas pública. Las acciones de la administración parecen contradictorias, ya que algunos de los datos perdidos respaldan sus propios argumentos. Las consecuencias de esta pérdida de datos son inmensas y potencialmente irreversibles. La ausencia de datos fiables dificulta la toma de decisiones basada en evidencia y la supervisión pública. La reconstrucción de esta capacidad será un desafío significativo en el futuro.