Los científicos encontraron una nueva forma de convertir la luz solar en combustible.
Un equipo de investigación creó una molécula inspirada en las plantas que puede almacenar cuatro cargas utilizando la luz solar, un paso clave hacia la fotosíntesis artificial. A diferencia de intentos pasados, funciona con luz más tenue, acercándose más a la producción de combustible solar en el mundo real.