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"Una pesadilla americana": tres hombres deportados a CECOT y sus familias reflexionan sobre su odisea de meses.
La administración Trump transfirió a más de 230 migrantes venezolanos a una prisión de máxima seguridad en El Salvador, causando un sufrimiento significativo a los hombres y sus familias. Estos hombres fueron posteriormente liberados a Venezuela como parte de un intercambio de prisioneros. Muchos, incluidos Juan José Ramos Ramos, Andry Blanco Bonilla y Wilmer Vega Sandia, describieron haber sufrido graves dificultades y torturas. El gobierno de EE. UU. los etiquetó como miembros de pandillas sin proporcionar pruebas. Las investigaciones revelaron que la mayoría de estas personas no tenían condenas penales en EE. UU. y solo unos pocos tenían delitos menores en el extranjero. Casi la mitad llegó legalmente a EE. UU. y fueron deportados mientras sus casos de inmigración aún estaban pendientes. El gobierno se basó en gran medida en los tatuajes, a pesar de que los expertos afirmaron que son indicadores poco fiables de afiliación a pandillas, para vincular a los hombres con la pandilla Tren de Aragua. Algunos hombres a quienes se les habían concedido salidas voluntarias fueron deportados a El Salvador en su lugar. La noticia destaca el profundo costo humano de estas acciones gubernamentales.