Ensueño
Todo el día estoy metido en esta habitación. Mirando fijamente los cables, palpando las serpientes que me recorren los brazos. Mis articulaciones se clavan en las sábanas y las máquinas de arriba se tambalean y gimen, como sombras en el viento. Años atrás, siempre estaba junto al porche. Miraba más allá del césped, más allá de las calles, donde los valles parecían hincharse respiración a respiración. Ahora, aquí, el tiempo se mueve un poco más rápido. Esta es una vida donde cada día se arrastra con disculpas: el clamor en el pasillo, una multitud de carritos hipando sobre el linóleo. Y yo sigo aquí, esperando que las noches se aquieten y me acunen hasta dormir.